En los últimos años, el término «sostenibilidad» se ha convertido en el eje vertebrador de todas las políticas que emanan de Bruselas. Sin embargo, para el agricultor y el ganadero de Cuenca, lo que sobre el papel suena a progreso, en el terreno se traduce a menudo en una presión asfixiante. En el SIAC tenemos una postura clara: no hay campo verde en números rojos. La verdadera sostenibilidad sólo es posible si se apoya en tres pilares innegociables: el medioambiental, sí, pero también el económico y el social.
Exigencias ambientales frente a la realidad de la tierra
La implementación de las directrices marcadas por la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo ha traído consigo una batería de restricciones que limitan la capacidad productiva de nuestras explotaciones. Hablamos de la reducción drástica en el uso de fertilizantes y productos fitosanitarios, o de la imposición de zonas de barbecho y rotaciones que no siempre se ajustan a la climatología caprichosa de Castilla-La Mancha.
Desde SIAC denunciamos que muchas de estas medidas se han diseñado desde una óptica urbana, desconociendo los ciclos naturales y las necesidades técnicas del cultivo en nuestra provincia. Imponer limitaciones sin ofrecer alternativas biotecnológicas viables o compensaciones económicas que cubran la pérdida de rendimiento es, sencillamente, abocar al agricultor al abandono.
El peligro real: El abandono y el desierto demográfico
Si la agricultura familiar deja de ser rentable por exceso de carga ideológica en las leyes, el impacto va mucho más allá de la economía. El campo de Cuenca es el que mantiene vivos a nuestros pueblos. Cada explotación que cierra es una familia que se marcha, un colegio que pierde alumnos y un entorno natural que queda desatendido.
Paradójicamente, el abandono de la actividad agraria es la mayor amenaza para el medio ambiente. Un campo trabajado es un campo protegido contra los incendios y la erosión. Los agricultores y ganaderos somos los primeros interesados en que nuestra tierra esté sana, porque es nuestra herencia y nuestro sustento. Por eso, desde SIAC rechazamos que se nos señale como los culpables de la crisis climática cuando somos los principales gestores del territorio.
La propuesta de SIAC: Sostenibilidad con rentabilidad
Para que el sector primario pueda afrontar los retos del futuro, la Administración debe cambiar su enfoque de «prohibir» a «acompañar». En SIAC trabajamos para que la transición hacia una agricultura más eficiente se base en:
- Inversión en tecnología e innovación: Facilitar el acceso a maquinaria de precisión y sistemas de riego eficientes que permitan producir más con menos impacto.
- Transición justa: Cualquier nueva exigencia ambiental debe venir acompañada de una memoria económica real. Si la sociedad demanda servicios ambientales al campo, la sociedad debe estar dispuesta a remunerarlos.
- Defensa del modelo familiar: Proteger a la pequeña y mediana explotación, que es la que fija población, frente a los grandes fondos de inversión que solo buscan la rentabilidad rápida.
Un futuro posible para Cuenca
La sostenibilidad no puede ser el verdugo del mundo rural. En SIAC seguimos exigiendo un equilibrio donde la protección del entorno no signifique la asfixia del que lo habita. Necesitamos políticas valientes que entiendan que para que el campo siga siendo el pulmón de nuestra sociedad, primero debe ser el motor económico de nuestras familias.
Trabajando hoy por la viabilidad de la agricultura y ganadería del mañana.


