No es una rabieta ni un movimiento pasajero. Lo que estamos presenciando en las carreteras de Cuenca y en lNo es una rabieta ni un movimiento pasajero. Lo que estamos presenciando en las carreteras de Cuenca y en las principales arterias de nuestro país es el grito de auxilio de un sector que se siente abandonado por quienes legislan desde la comodidad de una ciudad. En el SIAC, como organización que lleva desde 1977 alzando la voz del campo, entendemos que las movilizaciones actuales no son solo una protesta por el precio del gasóleo; son una lucha por la dignidad y la supervivencia de un modo de vida que se apaga.
La asfixia de la «Burocracia Verde»
Uno de los principales detonantes de este malestar es la desconexión total entre la normativa europea y la realidad del día a día en la explotación. El agricultor y el ganadero conquense se han convertido, a la fuerza, en administrativos a tiempo completo.
La implementación de herramientas como el Cuaderno Digital de Explotación, lejos de ser una ayuda, se ha percibido como una herramienta de control fiscal y administrativo que añade horas de trabajo no remunerado frente a una pantalla. En SIAC defendemos la modernización, pero no una digitalización impuesta a marchas forzadas que ignora la brecha digital y la falta de infraestructuras en nuestros pueblos. No se puede exigir hiperconectividad allí donde apenas llega la cobertura móvil.
El fracaso de la Ley de la Cadena Alimentaria
Mucho se ha escrito sobre la Ley de la Cadena Alimentaria, pero la realidad en el campo de Castilla-La Mancha es tozuda: los costes de producción siguen subiendo mientras los precios en origen se estancan o caen.
- Costes disparados: El precio de los fertilizantes, la electricidad para el regadío y las semillas han alcanzado máximos históricos.
- Venta a pérdidas: A pesar de la teoría legal, el agricultor sigue siendo el eslabón más débil. No tiene capacidad de negociación frente a las grandes distribuidoras.
- La paradoja de la cesta de la compra: Mientras el consumidor paga precios récord en el supermercado por una docena de huevos o un kilo de cereal, ese beneficio no llega a quien lo produce con su esfuerzo bajo el sol.
Una PAC que castiga al profesional
La actual Política Agraria Común (PAC) ha introducido una complejidad técnica y ambiental (los famosos ecorregímenes) que castiga la productividad. En lugar de incentivar a quien produce alimentos de calidad, parece que se incentiva el abandono o la reducción de la actividad en aras de una sostenibilidad que no tiene en cuenta la viabilidad económica. Desde SIAC exigimos una PAC que sea agraria de verdad, centrada en el profesional del campo y no en objetivos ideológicos que vacían nuestras tierras.
El compromiso de SIAC: Presencia y presión
En el Sindicato Independiente Agropecuario de Cuenca tenemos claro que la solución no vendrá de esperar sentados. Nuestra labor es doble:
- En la calle: Acompañando a nuestros socios en las movilizaciones, dando visibilidad a los problemas reales de la provincia de Cuenca y exigiendo el respeto que el sector primario merece.
- En las mesas de negociación: Trasladando propuestas técnicas a la Administración Regional y Nacional para que las leyes dejen de ser un obstáculo y se conviertan en un impulso.
El campo es el motor, no el lastre
Sin agricultura y ganadería, no hay Cuenca. Las movilizaciones son el recordatorio de que si el campo se detiene, la ciudad no come. Es hora de que se reconozca el valor estratégico del sector primario no solo con palabras, sino con políticas valientes que garanticen un relevo generacional real.
Desde SIAC, seguimos y seguiremos en la brecha. Porque la fuerza de estar bien acompañado es lo que nos permitirá ganar esta batalla por el futuro de nuestra tierra.
La voz del campo, con defensa, compromiso y futuro.


