El Acuerdo Mercosur y la competencia desleal: Un golpe al corazón del campo conquense

El panorama agroalimentario europeo se encuentra en una encrucijada histórica. Mientras desde las instituciones comunitarias se nos exige una transición hacia modelos productivos cada vez más restrictivos y costosos, la firma y ratificación de tratados comerciales como el de Mercosur amenaza con dinamitar la rentabilidad de las explotaciones que sostienen la economía de nuestra provincia. En el SIAC, como organización independiente que pisa el terreno, vemos con extrema preocupación cómo los despachos de Bruselas parecen ignorar la realidad de las familias agricultoras y ganaderas de Cuenca.

La desigualdad de condiciones: el fin del juego limpio


El principal escollo de este acuerdo no es el comercio en sí, sino la ausencia de cláusulas espejo. En España, y específicamente en Castilla-La Mancha, cumplimos con los estándares de seguridad alimentaria, bienestar animal y respeto medioambiental más estrictos del mundo. Estas normativas, aunque necesarias para garantizar la calidad, suponen un incremento notable en los costes de producción.


Sin embargo, el acuerdo con los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) abre la puerta a productos que no juegan con nuestras mismas reglas. Permitir la entrada masiva de cereales, oleaginosas o carne producidos con fitosanitarios prohibidos en la Unión Europea o en condiciones laborales y ambientales mucho más laxas, no es libre comercio: es competencia desleal amparada por las instituciones.

Impacto directo en la rentabilidad de Cuenca


Nuestra provincia es tierra de cereal, de leguminosas y de una ganadería extensiva que lucha por sobrevivir. La inundación del mercado europeo con materias primas a bajo coste procedentes de Sudamérica tiene un efecto dominó devastador:

  1. Hundimiento de precios en origen. El agricultor conquense no puede competir en precio con grandes latifundios sudamericanos que no soportan la carga burocrática y normativa europea.
  2. Pérdida de soberanía alimentaria. Al asfixiar al productor local, dependemos de terceros países para llenar nuestra despensa, perdiendo el control sobre la calidad y la seguridad de lo que comemos.
  3. Despoblamiento. Si una explotación en la Alcarria o en la Mancha conquense deja de ser rentable por la presión de las importaciones, el pueblo muere. No hay relevo generacional sin rentabilidad.


La postura firme de SIAC: Exigimos reciprocidad


Desde el Sindicato Independiente Agropecuario de Cuenca (SIAC) no pedimos privilegios, pedimos justicia. No se puede imponer una «Agenda Verde» a nuestros agricultores mientras se firman cheques en blanco a países que deforestan para producir más barato.

Exigimos que cualquier tratado comercial internacional incluya la reciprocidad obligatoria. Si un producto no cumple con las mismas exigencias fitosanitarias y sociales que se le piden a un agricultor de Tarancón, San Clemente o Motilla del Palancar, ese producto no debería cruzar nuestras fronteras.


El Acuerdo Mercosur, tal y como está planteado, es un ataque directo al modelo de agricultura familiar que defendemos desde 1977. En SIAC seguiremos alzando la voz ante la Administración Regional, Nacional y Europea para que se detenga esta deriva que prioriza los intereses de las grandes corporaciones frente a la supervivencia del mundo rural.

El campo de Cuenca no pide subvenciones para compensar pérdidas, pide precios justos y un mercado equilibrado. La fuerza de nuestra tierra reside en nuestra capacidad de producir con excelencia, pero esa excelencia debe ser protegida.

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