El sector primario español está al límite, y las voces que claman por soluciones reales cada vez son más fuertes. Recientemente, el Presidente de SIAC Cuenca ha lanzado un mensaje contundente desde el corazón de nuestras tierras, poniendo nombre y apellidos a una situación que amenaza con asfixiar definitivamente a nuestros agricultores y ganaderos.
Los números no mienten: Una inflación insoportable
La realidad en el campo es drástica. Mientras los discursos políticos se pierden en la retórica, los costes de producción han alcanzado niveles históricos que hacen que trabajar la tierra sea, en muchos casos, una actividad a pérdidas:
- Gasóleo Agrícola: Rondando ya los 2 €/litro.
- Fertilizantes: Alcanzando los 600 € por tonelada.
Estas cifras no son solo números en un balance; son el motivo por el cual muchas explotaciones familiares están al borde del cierre.
¿Hipocresía política o incapacidad de gestión?
En el vídeo, el representante de SIAC Cuenca critica duramente la postura del Gobierno. Se denuncia una contradicción flagrante: mientras se abandera el lema de «No a la guerra» en el ámbito internacional, el Estado se convierte en el «mayor beneficiario» de las consecuencias económicas del conflicto, recaudando cifras millonarias extra en impuestos debido al encarecimiento de la energía y los combustibles.
«Nos están acostumbrando a ver normal lo que es tremendamente anormal», afirma con firmeza el presidente, señalando que el Gobierno tiene competencias para intervenir y aliviar esta carga, pero decide no actuar.
¿Qué medidas se podrían tomar hoy mismo?
No se trata solo de quejarse, sino de exigir soluciones técnicas que están al alcance de la mano si existiera voluntad política:
- Rebaja del IVA en los suministros básicos para la producción.
- Reducción del impuesto especial de hidrocarburos para el sector profesional.
- Liberación de reservas estratégicas de combustible para estabilizar los precios.
- Beneficios fiscales directos para agricultores y ganaderos que garanticen la viabilidad de sus negocios.
Un llamamiento a la acción
El mensaje termina con una reflexión amarga pero necesaria: ¿Cómo es posible que el sector agrícola no esté ya en la calle de forma permanente? La paciencia del campo se está agotando. No se trata solo de defender un sector económico, sino de defender la soberanía alimentaria de todo un país y el futuro de nuestros pueblos.
Es hora de dejar de mirar hacia otro lado. El campo no puede esperar más.


