Tradicionalmente hemos visto al agricultor únicamente como un productor de alimentos. Sin embargo, su papel real va mucho más allá: también protege el territorio, mantiene el paisaje y ayuda de forma activa a prevenir los grandes incendios forestales.
Desde el SIAC, queremos poner en valor el Proyecto Mosaico Agrícola para la Prevención de Incendios. Esta iniciativa nace con un objetivo muy claro: convertir a los agricultores en agentes activos de prevención de incendios mediante el mantenimiento de cultivos en zonas estratégicas.
Actuaciones principales del proyecto
Para construir este «mosaico» protector en nuestro territorio, se plantean las siguientes líneas de acción clave:
- Cortafuegos agrícolas.
- Recuperación de parcelas abandonadas.
- Desbroce y mantenimiento de lindes.
- Agricultura regenerativa y agroforestería.
- Pagos por servicios ambientales.
¿Cuáles son sus beneficios?
La implicación directa del sector agrícola en estas tareas no solo protege la naturaleza, sino que genera un impacto positivo en múltiples niveles:
- Reduce el riesgo y la propagación de incendios.
- Genera empleo y actividad económica rural.
- Recupera terrenos abandonados.
- Mejora la biodiversidad y el paisaje.
- Disminuye el coste público de extinción.
Una idea clave y una propuesta económica justa
Debemos asimilar la idea clave de este modelo: el agricultor no solo produce alimentos; también presta un servicio público de prevención de incendios, conservación del paisaje y protección del medio rural.
Por ello, la propuesta económica es directa : pagar a los agricultores por hectárea gestionada como infraestructura verde de prevención. Este incentivo debe plantearse del mismo modo que hoy en día ya se financian los cortafuegos tradicionales, los tratamientos selvícolas o los programas de pastoreo controlado como las «ovejas bomberas».
Presupuestos específicos y compatibilidad de ayudas
Es de vital importancia destacar que estos servicios de prevención de incendios forestales deben de ser pagados con parte de esos presupuestos que hay para prevención de incendios. No se trata de detraer fondos del desarrollo agrícola habitual, sino de optimizar los recursos ya destinados a la prevención de catástrofes forestales, remunerando directamente a quienes ya están sobre el terreno.
Asimismo, este esquema de retribución debe ser totalmente compatible con las ayudas de agricultura y ganadería. El agricultor y el ganadero no deben verse penalizados administrativamente por proteger su entorno; al contrario, su labor de custodia del territorio debe ser un pilar integrado y compatible con el resto de sus actividades productivas.


