El sector agropecuario de la provincia de Cuenca atraviesa un momento crítico. A la incertible climatología y el impacto de cosechas mermadas —como el reciente balance en el cereal o las complicaciones sufridas en la campaña del ajo y el viñedo— se le suma una presión doble que está poniendo al límite la viabilidad de cientos de explotaciones familiares en la provincia: el aumento desbocado de los costes de producción y una burocracia asfixiante.
Insumos por las nubes: la rentabilidad en números rojos
Trabajar la tierra o mantener la cabaña ganadera en Cuenca es hoy sensiblemente más caro que hace unos años. Los agricultores y ganaderos conquenses se enfrentan a:
- Gasóleo agrícola y energía: El combustible para preparar los terrenos de cara a la próxima sementera de otoño y los costes de regadío continúan tensionando las cuentas de los productores.
- Fertilizantes y piensos: Aunque se han ejecutado abonos e inyecciones de ayuda para mitigar el encarecimiento de los fertilizantes, el coste real en la tienda sigue estando muy por encima de los márgenes que deja la venta del producto.
- Maquinaria y recambios: La inflación industrial repercute directamente en la reparación y mantenimiento del equipamiento agrícola.
Laberinto administrativo y trabas normativas
El verdadero malestar que recorre las comarcas de La Mancha, la Alcarria y la Serranía Conquense no es solo económico, sino operacional. El exceso de papeleo, el Cuaderno Digital y la rigidez normativa están consumiendo más tiempo en el despacho que en el propio tractor o la granja:
- Restricciones de manejo: Las limitaciones para realizar labores tradicionales como el labrado de rastrojos o cosechar en jornadas de riesgo extremo de incendios han generado un profundo malestar, provocando expedientes y pérdidas económicas difíciles de asumir.
- Controles desproporcionados: La presión inspectora y la exigencia de justificación burocrática para cualquier trámite o ayuda ahogan a los pequeños y medianos productores, obligando a asumir costes indirectos de gestión.
Un elemento de actualidad: las protestas a las puertas de la sementera
La crispación del sector en Cuenca coincide con el plante del campo regional a las políticas de Desarrollo Sostenible y las crecientes convocatorias de movilización por parte de las organizaciones agrarias para este otoño. Entre los pagos pendientes de la PAC y el inicio inminente de la siembra de cereal, los agricultores conquenses reclaman un plan de choque real: menos trámites, mayor flexibilización en las normativas medioambientales y medidas efectivas ante la pérdida de margen comercial.


