Arranca la recolección en los viñedos de nuestra provincia y lo que históricamente era motivo de orgullo para el medio rural se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos y supervivencia. Desde el Sindicato Independiente Agropecuario de Cuenca (SIAC) alzamos la voz ante una realidad sangrante: entre los precios miserables, la asfixia climática y la presión sobre el agricultor, el pequeño viticultor de Cuenca está abocado a la desaparición.
De las cepas de vaso a la máquina: El ahogamiento del agricultor tradicional
La estampa de las familias y cuadrillas vendimiando las cepas de vaso tradicionales está siendo erradicada a marchas forzadas. Hoy casi todo el mundo se ve obligado a vendimiar con máquina, y no por capricho, sino por pura asfixia económica y administrativa:
- Precios de ruina que impiden pagar la mano de obra: Con unos precios de la uva que ni siquiera cubren los costes básicos, resulta inviable afrontar los costes de la recolección manual.
- Caza de brujas y presión en las parcelas: Las constantes inspecciones de la Administración, sumadas a la presencia de la patrulla del SEPRONA a caballo y agentes medioambientales irrumpiendo en los pie de viña para exigir papeles, altas en la Seguridad Social y trámites a pie de campo, tratan al agricultor como si fuera un delincuente en su propia casa.
- Burocracia infumable: Las exigencias administrativas ahogan al pequeño productor que solo quiere trabajar su tierra sin tener que convertirse en un gestor administrativo a jornada completa.
Esta combinación de persecución, burocracia desmedida y precios congelados es el verdadero motor del abandono del viñedo tradicional y del fin de las pequeñas explotaciones familiares en nuestros pueblos.
La tormenta perfecta: Costes desbocados, pedrisco y sequía
Por si la presión administrativa fuera poca, el viñedo conquense arrastra las secuelas de un clima implacable y una economía desbordada:
- Costes de producción disparados un 30%: El gasóleo, los fertilizantes y los insumos no dejan de subir mientras la industria sigue fijando cotizaciones por debajo del coste de producción, incumpliendo impunemente la Ley de la Cadena Alimentaria.
- El azote del pedrisco: Las violentas tormentas estivales en comarcas clave como La Manchuela y la Ribera del Júcar han destrozado miles de hectáreas, destruyendo cosechas enteras y obligando a gastar en tratamientos fitosanitarios para evitar la podredumbre de los racimos que quedan.
- Mermas en el secano: Las parcelas de secano no afectadas por el granizo arrastran reducciones de rendimiento de entre el 15% y el 20% debido al severo estrés hídrico acumulado.
Las reivindicaciones urgentes de SIAC
Desde SIAC Cuenca y Castilla-La Mancha exigimos respeto para el campo y soluciones inmediatas:
- Cese del acoso e inspecciones proporcionales: Menos persecución policial al agricultor a pie de finca y más empatía con las dificultades reales del trabajo agrario.
- Cumplimiento estricto de la Ley de la Cadena Alimentaria: Inspecciones reales a bodegas e industriales para evitar que se pague la uva por debajo de lo que cuesta producirla.
- Simplificación burocrática real: Reducción drástica del papeleo y de las trabas administrativas que solo sirven para expulsar al pequeño y mediano viticultor.
- Ayudas directas por siniestros climáticos: Agilidad en las indemnizaciones de Agroseguro y paquetes de compensación para las zonas arrasadas por el pedrisco.
Nos llenan la boca con discursos contra la «España vaciada», pero con estas políticas se vacían nuestros pueblos. Si se persigue al viticultor y se arruina al pequeño productor, el corazón rural de Cuenca dejará de latir.
¡Por un trato justo al agricultor! ¡Por el futuro del viñedo en Cuenca!


