Hacer frente a la campaña agrícola o ganadera en la provincia de Cuenca se ha convertido en una actividad de alto riesgo financiero. La ecuación actual a la que nos enfrentamos los profesionales del sector es tan simple como devastadora: los costes de producción no paran de batir récords históricos hacia arriba, mientras que los precios que percibimos por nuestros productos siguen estancados o a la baja. Desde el SIAC (Sindicato Independiente Agropecuario de Cuenca) queremos denunciar públicamente esta asfixia económica que pone en jaque el relevo generacional y el futuro de nuestros pueblos.
La tormenta perfecta: ¿Qué es lo que está subiendo?
Cuando decimos que «todo sube», no estamos hablando de una percepción, sino de datos reales reflejados en las facturas diarias de nuestras explotaciones:
- Insumos por las nubes: El precio de los fertilizantes, los abonos, las semillas y los piensos para el ganado se ha encarecido de forma desorbitada, haciendo que la inversión inicial para iniciar cualquier campaña sea inasumible para muchos medianos y pequeños productores.
- El gasóleo agrícola, un lujo: El combustible necesario para mover nuestros tractores y maquinaria sigue registrando precios desproporcionados, convirtiendo cada jornada de trabajo en el campo en un desembolso inasumible.
- Energía inalcanzable: La factura eléctrica necesaria para los sistemas de regadío o para mantener las instalaciones ganaderas condiciona por completo la viabilidad de las explotaciones.
- Tasas y burocracia gravosa: A la subida de los costes materiales se suma el incremento de las tasas, los seguros agrarios (cada vez menos eficientes) y los costes derivados de las infinitas exigencias burocráticas y normativas impuestas desde Bruselas y los ministerios.
El contraste: Lo que cobramos no se mueve
Frente a esta escalada inflacionista en los costes de producción, los precios en origen —lo que las industrias y la gran distribución pagan al agricultor y ganadero conquense— permanecen congelados.
Es una injusticia flagrante dentro de la cadena alimentaria: el consumidor final paga más en el supermercado, pero ese dinero extra jamás llega al bolsillo de quien trabaja la tierra. Nos vemos obligados a asumir las pérdidas de todo el sistema, absorbiendo los costes sin capacidad de repercutirlos en el precio de venta de nuestro producto.
Producir a pérdidas no es sostenible. Ningún negocio ni tejido empresarial puede sobrevivir si el coste de fabricar su producto es mayor que el beneficio de venderlo.
Tu firma es nuestra voz: Exigimos medidas reales ya
No podemos cruzarnos de brazos mientras se desmantela el sector que da de comer a la sociedad. Desde SIAC exigimos la aplicación estricta de la Ley de la Cadena Alimentaria, controles rigurosos contra la venta a pérdidas y ayudas directas que compensen el encarecimiento de la energía y los insumos.
El campo no puede seguir así. Sin precios justos, no hay futuro.
Te pedimos que te sumes a nuestra reivindicación. No te llevará más de un minuto. Firma digitalmente a través de nuestro enlace oficial para exigir a las administraciones competentes medidas de protección urgentes para el campo de Cuenca.


